Recomiendo encarecidamente la lectura de los siguientes artículos sobre el ADN y, para hacer "méritos", podéis hacer un comentario como usuario anónimo (pero en el mensaje hay que poner vuestro nombre, apellidos y grupo) sobre los mismos en esta entrada hasta el 21 de este mes (inclusive).
"Hemos
ENCONTRADO
el secreto
de la vida"
Probablemente era una tarde típica de
un 28 de febrero en Cambridge, pero los clientes del pub The
Eagle, asistían ese día a un anuncio que revolucionaría la
biología. Dos jóvenes investigadores del cercano laboratorio
Cavendish entraron en el local y uno de ellos, Francis Crick, espetó
en voz alta a los presentes: "hemos encontrado el secreto de la
vida". Podemos imaginar que su compañero, James Watson, le
escuchaba visualizando en su mente la majestuosa doble hélice de ADN
que acaban de descubrir.
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Fuente: www.pilaralmagro.com |
La historia de este descubrimiento
había empezado unos años atrás. En 1951, Watson, con 23 años,
había decidido abandonar su trabajo en un laboratorio danés para
instalarse en Cambridge. Allí se encontró con Crick, un físico de
35 años que estudiaba la estructura de las proteínas y que aceptó
compartir la aventura de determinar la estructura del ADN antes que
Linus Pauling del Instituto de Tecnología de California. En aquel
momento no existían potentes ordenadores para visualizar la
estructura de grandes moléculas. A
principios de los 50, la tecnología disponible era la difracción de
rayos X, algo así como una radiografía, y la imaginación. Con
estas herramientas Watson y Crick se lanzaron a la tarea.
Ya se sabía que el ADN estaba
constituido por cuatro especies moleculares más simples, las bases
nitrogenadas. A falta de medios, los jóvenes científicos tomaron
trozos de cartón, de metal y varillas y comenzaron a probar las mil
y una maneras de dar forma al ácido nucleico. Paralelamente, en otro
centro de investigación, el King's College en Londres, una mujer
consagraba su trabajo a radiografiar la deseada molécula. Una de las
fotografías obtenidas por Rosalind Franklin fue la que proporcionó la prueba definitiva.
Sin embargo, la importante aportación
de Franklin ha quedado empañada y sin reconocimiento debido a una
truculenta historia de robos y descalificaciones. Los datos de esta
científica llegaron a manos de Watson y Crick sin el conocimiento de
su autora. Además, su nombre nunca figuró
entre los firmantes de la publicación
que recibió el Nobel. A pesar de que los dos investigadores aseguran
que Rosalind nunca expresó resentimiento ni se sintió robada,
muchos opinan que este episodio simboliza los abusos que las mujeres
de ciencia tienen que sufrir por parte de sus compañeros masculinos.
Con un cierto toque de película de
intriga y no sin dificultades en sus relaciones personales, Watson y
Crick no se equivocaron al anunciar en el The Eagle que habían
encontrado el secreto de la vida. Ambos aseguran que eran conscientes
de la trascendencia de su descubrimiento, aunque no podían prever
que la secuenciación del genoma de diferentes especies se hiciera
tan rápido.
En cualquier caso, Crick puntualizaba
en 1974 en un artículo "más que creer que Watson y Crick
hicieron la estructura del ADN, hay que recalcar que la estructura
hizo a Watson y Crick. [....] Pero lo que realmente se ha pasado por
alto es la belleza intrínseca de la doble hélice".
Los resultados de su trabajo fueron
presentados a la comunidad científica en la revista Nature el
25 de abril de 1953. Rosalind murió en 1958, a los 37 años, de un
cáncer. En 1962, Watson, Crick y Wilkins, jefe de Franklin,
recibieron el Nobel por el descubrimiento de la estructura del ADN.
Este galardón no se concede con carácter póstumo y tampoco se
comparte entre más de tres personas. ¿Qué hubiera pasado si la
científica estuviera aún viva en ese momento?
Diagnóstico
y tratamiento
La aplicación en el área de la salud
es menos evidente de lo que se supondría. La mayoría de las
enfermedades se producen por complejas interacciones entre genes y
factores externos. La aplicación clínica del genoma dista, por el
momento, de ser amplia.
Terapia génica
El principio es simple: sustituir un
gen defectuoso por una copia correcta. Sin embargo, la práctica
demuestra no ser tan fácil. Las enfermedades con un alto componente
genético como la de los niños
burbuja son el primer objetivo de este
tratamiento, aunque también se está experimentando en cáncer. Los
últimos casos de leucemia en niños burbuja a causa de la terapia
han supuesto un revés para su futuro.
Chips de ADN
Existen ya varios dispositivos que
determinan la actividad de un gran número de genes al mismo tiempo.
Algunos de ellos se emplean para analizar las características de
ciertos tumores, predecir su evolución e incluso, la respuesta a los
tratamientos.
Farmacogenómica
Un campo muy llamativo de desarrollo de
la era genómica es la producción de fármacos a la carta. Una
enfermedad puede tener síntomas comunes a todos los pacientes, pero
que su estudio a nivel molecular muestre múltiples patologías bajo
la misma apariencia. Los análisis de ADN de diferentes
poblaciones podrían permitir diseñar
tratamientos específicos para un perfil genético determinado.
Toxicogenómica
Es otra de las nuevas disciplinas
"-ómicas" cuyo objetivo es analizar la respuesta genómica
a fármacos, aditivos de alimentos u otros productos químicos. Se
estudia la respuesta tóxica de los genes ante estos agentes.
Las
ciencias forenses
La configuración genética de un
individuo es única, se trata de una auténtica huella de identidad
molecular. En la actualidad se dispone de técnicas
que rastrean regiones específicas del ADN donde se puede encontrar
las particularidades de un individuo. Estos análisis se emplean para
reconocer cadáveres, para pruebas de paternidad e incluso para
identificar a sospechosos de un crimen o para exculpar a inocentes.
Mary-Claire King, bióloga de la
Universidad de California comprometida con el uso de la ciencia para
fines sociales, consiguió identificar mediante pruebas de ADN a 50
de los 210 hijos de los desaparecidos durante la dictadura argentina.

En 1991 dos hombres de leyes fundaron
el Proyecto Inocente, una organización que emplea las huellas
genéticas para liberar de sus cargos a personas inocentes. (web de
Red Inocente)
Esta técnica se empleó también para
el reconocimiento de las víctimas del 11 de septiembre y para
identificar cadáveres de desaparecidos.
Una antena cuántica
En
los últimos años son numerosas las investigaciones que parten de
las teorías de la física cuántica para estudiar los procesos
biológicos.
Una
de estas aproximaciones ha surgido de los trabajos conjuntos de dos
investigadores de campos muy diferentes: Stuart Hameroff, catedrático
de Anestesiología y Psicología de la Universidad de Arizona, y Sir
Roger Penrose, matemático de la Universidad de Oxford, conocido por
sus teorias sobre el funcionamiento del cerebro y la inteligencia
artificial.
La
novedad del trabajo es que considera que el ADN funciona como una
antena cuántica con capacidad para establecer comunicaciones con
otros ácidos nucleicos e, incluso, con toda la maquinaria celular.
El centro de la doble hélice es una nube de cargas negativas que
pueden existir en infinitas configuraciones, característica que la
convierte en una antena cuántica.
En
el mundo cuántico todo son probabilidades y la materialización de
uno de estos estados probables depende de las condiciones exteriores.
En el caso del ADN como antena cuántica, la molécula
adoptará una estructura u otra dependiendo de las señales que capta
del entorno.
Genética de ciencia ficción
Los
secretos del ADN han llegado hasta los argumentos de los videojuegos
y se han colado en los guiones cinematográficos.
MetalGear Solid es un buen ejemplo de la irrupción de esta temática
en el ámbito de los videojuegos. En la aventura, el protagonista, un
mercenario utilizado por el gobierno, fue concebido utilizando genes
que le aportaran cualidades superiores para el combate. Sin embargo,
y como estos
Los experimentos
genéticos no son perfectos ni siquiera en los juegos, la muerte
súbita de origen celular turba al aguerrido mercenario.
El
séptimo arte también se ha dejado seducir por la era genómica. En
la película
Gattaca, Ethan Hawke y Uma Thurman vivían en un
mundo futuro marcado por las diferencias genéticas. La sociedad
estaba dividida en castas determinadas por la configuración del ADN.
De un lado, los individuos que tenían un buen genoma y que, por
tanto, podían aspirar a los puestos más
prestigiosos.
De otro, los parias del ADN, los no válidos, condenados por sus
genes a no tener aspiraciones. Sin embargo, uno de los marcados como
no válido consigue enfrentarse y burlar al sistema demostrando que
no todo está en los genes.